Hernán, 21 años

TOC. ¿Qué es eso? ¿Acaso el sonido que producen las puertas cuando las golpeamos? Era lo que yo me preguntaba cuando la primera psicóloga que me atendía me dijo que lo que me estaba pasando llevaba por nombre TOC. Por supuesto luego me aclaró que no se refería a las puertas, sino al Trastorno Obsesivo Compulsivo, una afección mental que era la culpable de mis pensamientos excesivos (obsesiones) y comportamientos repetitivos (compulsiones), que me aquejaban desde mas o menos 1 año.

 

Los pensamientos excesivos que venían a mi mente eran, por supuesto, irracionales, y yo era consciente de ello, pero había algo en mi cabeza que me hacía pensarlos cada vez más, arrasando con todo razonamiento lógico y, ciertamente, llevándome a la práctica con los comportamientos compulsivos y rituales.

 

Mi TOC es (porque creo que vivirá siempre conmigo) relacionado con la limpieza y el higiene en general, pero se manifestó en el lavado excesivo y desmedido de mis manos, y todo lo relacionado a su limpieza, como por ejemplo dejar de tocar cosas, evitar ir al baño, llevar siempre mis manos en los bolsillos, etc.

 

Llegó un momento, cuando tenía unos 13 o 14 años, en que me sentí pésimo, llegué a pensar que me estaba volviendo loco, que había perdido el control sobre mis pensamientos y actos, sentí que mi mente me dominaba por completo y eso me desesperaba. Veía además, que mis padres estaban igual o más desesperados, porque no sabían qué hacer y eso me hacía sentir culpable. Un día de esos, mis padres me llevan a una psicóloga, para que me ayudara y pudiese hacer un diagnóstico. Luego visité a unos 3 psiquiatras que nos habían recomendado, hasta que llegué a la definitiva, con quien inicié un tratamiento farmacológico que me ayudo muchísimo, pero que siempre supe que debía complementar con mi propia voluntad para su completa efectividad. Creo que ese fue el salvavidas, porque después de eso todo ha sido positivo, incluso las recaídas, porque me han hecho más fuerte, más resiliente, más maduro y me han enseñado a creer en mí, a potenciarme y creerme cada vez más capaz.

 

Luego de 2 años de terapia, mi psicóloga ya estaba por completo segura de mi diagnóstico, así que me recomendó visitar aun especialista en TOC, con quien he desarrollado hasta el día de hoy, un avance efectivo y sostenido.

 

Si debo darle una recomendación a quienes recién están descubriendo su TOC, o a quienes ya lo están tratando, sería sin duda el ser constante y responsable con el tratamiento que lleven a cabo, ya sea con psicólogo y/o psiquiatra, ya que esto funciona como una montaña rusa, puedes estar muy bien en tu tratamiento, pero si dejas de tomar los medicamentos o de hacer los ejercicios que te solicitan, inmediatamente bajas de nuevo y debes volver a comenzar.

 

No le teman al TOC, no es algo malo si se utiliza de la manera adecuada; y es este quizá es el desafío más grande, el invertir el TOC y dejar de verlo y utilizarlo como algo destructivo y desesperante, sino comenzar a utilizarlo como una herramienta que nos haga cada vez más grandes.